Qué Salud Física?
La salud física consiste en el óptimo funcionamiento fisiológico del organismo preservando el bienestar del individuo. La salud física nos conserva aptos y dispuestos para la actividad física, mental y espiritual. Ayuda a desarrollar la naturalidad, espontaneidad y creatividad, ejercita la voluntad y la capacidad de rendimiento, además, favorece la autodisciplina, la superación y el equilibrio, los cuales contribuyen a fomentar la alegría, la satisfacción y el sentimiento de auto-relación.
La educación física contribuyen con la formación integral del individuo sirviendo como medio para preservar y mejorar la salud física, fomentando el desarrollo de hábitos y conocimientos básicos para una conciencia ciudadana digna de conservación, defensa y mejoramiento del ambiente, la calidad de vida y el uso racional de los recursos naturales.
Los individuos que gozan de salud física poseen un desarrollo normal del peso y la tabla de acuerdo a la edad; tienen el cabello brillante, los ojos vivos, la dentadura sana y piel lisa y sin manchas.
La actividad física desarrollada en las personas desde muy corta edad influye de manera positiva, ya que esta constituye con su formación integral y lo prepara física, social y emocionalmente capaz de integrarse en forma.
Es necesario dedicar una o dos horas diarias ó 3 veces por semana para practicar deportes y hacer ejercicios físicos; El desarrollo de las capacidades físicas influye de manera muy directa en la salud y bienestar del hombre.
Beneficio en la salud el practicar deportes, hacer ejercicio:
- Contribuir con la formación física del individuo.
- Mejora el tiempo de acción y respuesta.
- Mejorar el transporte de oxígeno.
- Aumentar el número de glóbulos rojos.
- Mejora el funcionamiento del sistema neuromuscular.
- Mejorar la resistencia, potencia y fuerza muscular, para realizar otras actividades físicas de la vida diaria.
- Mejorar el sistema cardiovascular y respiratorio.
- Disminuye el tejido adiposo subcutáneo; Incrementa la utilización de la grasa corporal y mejora el control del peso.
- Mejora el perfil de los lípidos en sangre (reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol HDL).
- Disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en general y en especial de mortalidad por cardiopatía isquémica en grado similar al de otros factores de riesgo como el tabaquismo.
- Previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial, y disminuye los valores de tensión arterial en hipertensos.
- Mejora la regulación de la glucemia y disminuye el riesgo de padecer diabetes no insulina dependiente.
- Mejora la digestión y la regularidad del ritmo intestinal.
- Disminuye el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el de colon, uno de los más frecuentes y sobre el que al parecer existe mayor evidencia.
- Ayuda a mantener la estructura y función de las articulaciones. La actividad física de intensidad moderada, como la recomendada con el fin de obtener beneficios para la salud, no produce daño articular y por el contrario puede ser beneficiosa para la artrosis.
- Ayuda a controlar y mejorar la sintomatología y el pronóstico en numerosas enfermedades crónicas (Cardiopatía isquémica, Hipertensión arterial, Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, Obesidad, Diabetes, Osteoporosis, etc.)
- La actividad física y de forma especial aquella en la que se soporta peso, es esencial para el desarrollo normal del hueso durante la infancia y para alcanzar y mantener el pico de masa ósea en adultos jóvenes.
- Ayuda a establecer unos hábitos de vida cardio saludables en los niños y combatir los factores (obesidad, hipertensión, hipocolesterolemia, etc.) que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
- En adultos de edad avanzada, disminuye el riesgo de caídas, ayuda a retrasar o prevenir las enfermedades crónicas y aquellas asociadas con el envejecimiento. De esta forma mejora su calidad de vida y aumenta su capacidad para vivir de forma independiente.
- Disminuye la mortalidad tanto en adultos jóvenes como en los de mayor edad, siendo incluso menor en aquellos que tan sólo mantienen un nivel de actividad física moderado que en los menos activos o sedentarios.
- Ayuda a conciliar y mejorar la calidad del sueño.
- Mejora la imagen personal y permite compartir una actividad con la familia y amigos.
- Ayuda a liberar tensiones y mejora el manejo del estrés.
- Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo.
Por último, todos estos beneficios tendrán una repercusión final en la reducción del gasto sanitario. Este es un argumento de peso para que tanto las administraciones públicas como privadas apoyen la promoción de la actividad física en todos los estamentos de nuestra sociedad.
La salud física influye de manera directa y determinante en la salud y en el bienestar del individuo, puesto que proporciona una sana ocupación para el tiempo libre y a resistir mejor las inconveniencias de la vida moderna. El ejercicio físico regular nos permite desde el punto de vista psicológico afrontar la vida con mayor optimismo y mejor disposición, a la vez que socialmente es un medio de integración en distintos grupos humanos.
Para aquellos que tengan intención de empezar un programa de actividad física intensa y tengan algún tipo de enfermedad crónica (Cardiopatía isquémica, Hipertensión arterial, Diabetes, etc.) o mayor riesgo de padecerlas, y para las mujeres de más de 50 años y varones de más de 40 años, es aconsejable pasar un examen médico previo.
La salud física de hijo: lo que usted debe saber y lo que puede hacer.
La elección de un médico para su hijo
Lo ideal es elegir un médico para su hijo bastante antes de que nazca. Comience a buscar aproximadamente tres meses antes de tener a su bebé. Averigüe cuáles son las limitaciones de su plan de salud. Pida recomendaciones en el consultorio de su médico, en el centro de salud de la comunidad y a otros padres. Vaya a conocer al médico antes de que su bebé nazca y asegúrese de que se siente cómoda con él o ella.
Los pediatras se encargan de la salud física, emocional y social de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, y conocen sus necesidades médicas preventivas.
Los médicos de cabecera están entrenados en pediatría y otras áreas, y están capacitados para atender a pacientes de todas las edades. Por eso, pueden atender a toda su familia y deben conocer la historia médica de todos, como también cualquier problema social o emocional que tuvieran.
Las enfermeras pediátricas están capacitadas especialmente para preparar historias médicas, realizarles revisaciones médicas a los niños, dar diagnósticos médicos y brindar asesoramiento y tratamiento. Pueden estar especializadas en un área en particular y trabajar junto con médicos en hospitales, clínicas y consultorios privados.
¿Cómo hablar con el médico de su hijo?
Aproveche al máximo la consulta con el médico. Recuerde que los médicos tienen un tiempo limitado para dedicarle a cada paciente, así que sea lo más preciso/a posible con respecto a sus preocupaciones o a los síntomas de su hijo.
No tenga miedo de preguntar. Además de realizar chequeos médicos de rutina y tratar enfermedades, el médico de su hijo es también una persona a quien usted puede consultar sobre diversos temas, por ejemplo, problemas de comportamiento y emocionales, problemas de aprendizaje o problemas en la escuela. Muchas veces el médico puede derivarlo a otro especialista o decirle a quien puede contactar y cómo debe abordar un problema.
Siga las indicaciones del médico. Asegúrese de que su hijo siga las indicaciones del médico. Si debe tomar un medicamento para una enfermedad de corta evolución, como una infección de oído, dejar de tomar el medicamento recetado podría hacer que la infección vuelva. Si debe seguir un tratamiento para una enfermedad crónica, como asma o Déficit Atencional e Hiperquinesia (ADHD, por sus siglas en inglés), saltearse las dosis de los medicamentos puede afectar la salud de su hijo y dificultarle a usted, a su hijo y al médico el control de la enfermedad. Si le parece que algo no está saliendo bien, hable con su médico.
Está bien consultar a otra persona. Usted es quien mejor conoce a su niño, por eso, si no está conforme con el consejo del médico, está bien que consulte a otra persona. Aunque el médico de su hijo es una de las mejores personas a quien recurrir cuando algo le preocupa, existen muchas personas que participan en el cuidado de su hijo, entre familiares, amigos, maestros, consejeros y posiblemente otras. Usted puede valerse de la experiencia que tienen estas personas a la hora de atender las necesidades de su hijo y mantenerlo contento y saludable.
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